APRENDIZAJES

Esta nueva sección de mi página será destinada a compartir mis "verdades absolutas con fecha de caducidad", es decir, lineamientos con los que vivola conciencia de que pueden variar conforme tenga la oportunidad de aprender más.

Protegiendo lo sagrado

Tenemos más raíces de las que suponemos

¿Inteligente o sicópata?

¿A dónde ha llegado el Mundo?


Lidiando con el burling

Puedo caminar por la calle, viajar, ver a mis amigos, comprar y vender... ¿realmente soy libre?

Una aurora maléfica

Aurora, Maléfica y tú son la mismoa mujer, la felicidad es una elección voluntaria.


Religión

Formación religiosa, y modificaciones posteriores

Los gordos... inamovibles

La gente ya no se mueve, ni por fuera ni por dentro.

Aprendiz de todo...

El Homo faber que debimos ser

Espiritualidad

Cómo hablarse de tú con el Cosmos... sin perder demasiado el piso


Músicas Tradicionales

¿Por qué es importante conocer y salvaguardar las músicas tradicionales de nuestro país?
Un extracto de textos de
Antonio Castro y Ana Zarina Palafox.

Escenario contra
fandango

¿Que diferencias hay? En ambos las personas tocan, cantan y bailan...

Resumen

Ponencia completa
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Desde el tranvía

Versión en PDF del libro escrito por mi papá, Manuel Palafox Trujillo, sobre su microhistoria en la Ciudad de México

Un alto componente fue la transferencia que hizo mi papá. Él me dedicó muchísimo tiempo, me intentó hacer "a su imagen y semejanza" y, en gran medida, lo logró. Todavía hay enseñanzas suyas que estoy trabajando y ampliando.
Pero con él también hubo discrepancias, en la medida en que diferentes áreas de mi vida me regalaron otros saberes.
El sábado anterior al momento en que escribo estas líneas, después de visitar las exposiciones "Reporte Kahlo" y "Abel Quezada" en el Museo de la Ciudad de México, entendí que no tengo 46 años, sino 83, que sería la edad actual de mi papá. O tal vez tengo 120, la edad de mi abuelo. O tal vez sí tengo y es la edad en que uno aquilata las enseñanzas que le regala su gente.46,

Me sé muy afortunada. A estas alturas de la vida, estoy agradecida porque, con poco o ningún esfuerzo de mi parte, las oportunidades, los aprendizajes y la magia han llegado a mí. Todavía no entiendo el motivo, y últimamente ni siquiera gasto energía en investigarlo: prefiero usarla para digerir y aprovechar lo que llega, pues es cada vez más, y desde fuentes variadísimas. También ha crecido mi confianza en que puedo ir por la vida así, distraída y ensoñadora como soy, y siempre voy a estar en el lugar correcto a la hora correcta -así sea para tener experiencias que se tachan de "terribles". Pero es que, de esas últimas, también salen aprendizajes que, vistos desde lejos, han sido valiosísimos.

Incluyo asímismo el libro sobre la Ciudad de México que escribió mi papá, unos años antes de morir, para poner a su alcance sus palabras, de primera mano. Es una anecdótica microhistoria, muy humana y emotiva. Lo considero un complemento, o tal vez un prólogo, para los escritos que comparto.

Entonces, aquí podrán encontrar, medianamente divididas por temas, enseñanzas con las que intento regir mis pensamientos, palabras y obras. No soy sabia, ni maestra, soy aprendiz y sólo quiero compartir mis pensamientos, tal vez a alguien le ayuden a comprender partecitas de su propio camino. Sabido es que uno tiene errores y desaciertos, pero lo vertido aquí es lo que, al menos hasta ahorita, considero cierto. Aunque, recuerden, tiene fecha de caducidad.

 

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